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Sobrealimentación Navideña

22

Dic

2011

La época  decembrina nos  contagia de entusiasmo, alegría y de ilusiones.  La comida también llega  a nuestras mesas y las mascotas seguramente participarán en el festín gastronómico: debemos tener cuidado.

La temporada navideña genera consultas médicas por alimentación inadecuada. Sin importar la edad, sexo o etapa productiva, tal parece que los dueños de perros y gatos, al tratar de dar un placer temporal, permiten el consumo de alimentos a los que no están acostumbrados. Desperdicios de la reunión familiar, del cumpleaños o de la posada pueden llegar al aparato digestivo de nuestros pequeños animales.  Con un olfato tan desarrollado, los perros especialmente, parecen rastrear frenéticamente los olores de los suculentos platillos: bacalao, pierna de cerdo adobada, espaguetis, romeritos y uno que otro hueso. Nos puede parecer muy simpático el hecho de compartir alimentos con ellos, mas puede haber consecuencias muy serias. Desde un simple vómito inmediato hasta una perforación intestinal.

En años de práctica clínica he podido constatar que en estos meses de festividad aumenta la consulta por desórdenes gastroentéricos. La historia generalmente narrada es la de un canino ó felino que, ante la euforia de la alegría de su dueño, lo agasaja con una pequeña porción de la cena navideña.

¿Qué sucede entonces?  La grasa y condimentos causan un trastorno digestivo: no podrán ser procesados correctamente. Las cantidades de lípidos con la que generalmente van acompañado estos alimentos, no alcanzan a ser asimilados. La lipasa  pancreática y el jugo biliar encargados de la digestión de grasas,  no alcanza a degradar dichas cantidades: esa grasa viajará por el resto del aparato digestivo arrastrando consigo agua provocando un aumento de heces fecales conocida como diarrea osmótica. La grasa también produce retardo del vaciado gástrico (estómago) y con ello mayor secreción de ácido clorhídrico: puede producir gastritis. Si a esto  le añadimos cierta cantidad de irritantes como el chile, estamos perdidos, seguramente acabarán en consulta.

Otro dato importante es la cantidad de comida. Además de lo ya mencionado, le tendremos que agregar el tamaño de la porción. Los animales comen por instinto y hasta que no han saciado su hambre, no paran. Si pensamos en un animal como el Lobo, observaremos que en una casería, y si es con éxito y obtienen una presa grande, comerán hasta atiborrarse de carne: mecanismo de supervivencia. Un animal domesticado saciará su apetito pero, ante un estímulo olfativo más poderoso, la motivación es mayor por lo tanto el consumo será considerable.  Estas cantidades de material alimenticio no podrán ser degradadas correctamente ni absorbidos: aumentamos la posibilidad de una  diarrea.  

Las sustancias con las que preparamos nuestros alimentos están muy lejanas de ser las podrían consumir los animales. Cuando uno de los componentes no es bien recibido por el organismo decimos que se ha desarrollado una intolerancia alimenticia. Ésta se define como una condición en la que se producen efectos adversos tras ingerir un alimento específico o un ingrediente culinario.

Algunas sustancias contenidas en ciertos alimentos son causantes de reacciones muy similares a una alergia. Alimentos contaminados, especialmente pescados y mariscos,  transforman sustancias como la histidina y producen histamina, que al ser ingeridas, provocan una reacción anafilactoide (similar a una alergia), que se manifiesta con: cara hinchada, vómito   y diarrea.

Algunos alimentos causantes de intolerancias son: quesos fermentados, chocolate, crustáceos, espinacas, café, etc.

Algunos conservadores de alimentos pueden ser también los causantes de malestares digestivos. Sustancias como  el benzoato que se halla en la leche en polvo; el aspartame, edulcorante de bebidas y alimentos; el glutamato monosódico, nitritos, nitratos y sulfitos se agregan a esta gama de sustancias.

Debes estar muy atento a cualquier signo que de indique signos de intoxicación alimenticia. Algunos de ellos pueden ser:

- Ojos hinchados

- Prurito(comezón) en cualquier parte del cuerpo

- Ronchas

- Cambio en la coloración de las heces fecales.

- Diarrea

- Regurgitación

- Vómito

¿Estás listo para darle una botana a tu mascota? ¡Espero que tomes una buena decisión! Yo te recomendaría una botana especialmente diseñada para saciar el apetito extra, el antojo. ¿Quieres consentirlo esta navidad?  Una galleta de alimento para perros o gatos  es un buen premio.

Como digo: un pequeño pecado no causará mayor problema, mas si el pecado es muy grande y acaba en un atracón, prepárate: ¡las cosas pueden acabar muy mal!

MVZ  Luis Martín Quiñones.

Egresado de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México

Diplomado en Pequeñas Especies y estudios en Cardiología

El Dr. Quiñones colabora regularmente en nuestra página www.petfacebook.com.mx, y es uno de nuestros especialistas para dar respuestas a la “Consulta al Experto” (http://petfacebook.com.mx/consulta-al-experto).

Puede contactarse en el correo electrónico luismartin001@prodigy.net.mx

Clínica Veterinaria Dr. Quiñones. Río Nazas 179 col Cuauhtémoc.  

Cel. 553188-4808

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